Una reciente sentencia del Tribunal Supremo deja una idea muy clara: en responsabilidad médica no basta con que el tratamiento haya sido técnicamente correcto; también es imprescindible que el paciente haya sido informado de forma clara, concreta y debidamente acreditada.
En la STS 302/2026, el Supremo descarta la mala praxis en un caso de crioterapia prostática, pero aun así condena porque no existía un consentimiento informado válido de la técnica realmente practicada.
Resultado: 25.000 € de indemnización, más intereses frente a la aseguradora.
La conclusión práctica es importante: muchas reclamaciones por responsabilidad médica no dependen solo de un error quirúrgico o diagnóstico. A veces, la clave está en una información insuficiente, genérica o mal documentada.
Si un paciente ha sufrido secuelas tras una intervención y existen dudas sobre si se le explicó correctamente el tratamiento, sus riesgos y sus alternativas, conviene revisar la historia clínica y la documentación firmada antes de descartar una reclamación.
STS 302/2026 – ECLI:ES:TS:2026:302